Quiero agradecerte profundamente por tu acompañamiento a lo largo de estos años. Sin tu ayuda, no habría sido capaz de soportar el dolor físico y psicológico que la endometriosis me causó. Llegué a ti en una etapa muy avanzada de la enfermedad, por lo que no pudimos evitar la cirugía. La endometriosis se había expandido más allá de mi útero, afectando el hígado, la vejiga, todo el recto y sobre todo mis nervios, lo que deterioró mi calidad de vida significativamente. Sin embargo, gracias a tu guía y tratamiento, disminuyó la inflamación, el dolor y los malestares hormonales, logrando posponer la cirugía. Hoy iniciamos una nueva fase juntas, enfocándonos en prevenir el regreso de esta enfermedad que tanto me limitó. Espero con ansias que nunca vuelva a aparecer y sé que con tu apoyo lo lograré. Me cuesta explicar en palabras lo agradecida y feliz que estoy de haberte conocido, me enseñaste a escuchar a mi cuerpo, a respetarlo y sobre todo no andar en los extremos… el volver a comer carne, volver a recuperar la flora de mi guatita, mis defensas, tu apoyo pre y post cirugía, no tengo palabras.
– Cote